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Cuando sientas que la vida te obscurece los caminos, las estrellas se te apagan y te encierra en laberintos.
Cuando no encuentres amigos, ni escuches cantar al río al correr entre las piedras de regreso al infinito.
Eleva tu voz al cielo dejando volar tu rezo, como vuela el pensamiento cuando se inspira en silencio.
Deja perder tu vista en su viaje al universo, mientras tu ser descansa en paz esperando el regreso.
Descubrirás respuestas en lugares sorprendentes, entre pétalos de flores o senderos muy agrestes.
Verás las respuestas en las sonrisas de los niños al jugar, en el trinar de los pájaros una tarde al caminar.
En el cielo y en la tierra, en el Sol y en las estrellas, al final del arco iris en la alegre primavera.
En el aire, en el mar, en los insectos al volar, entre hojas, entre nubes, en los seres del mar.
En el aroma del pino, y la frescura matutina, en la nieve que fecunda la felicidad perdida.
La encontrarás en tu vida en las mañanas de invierno, cuando levantes tus ojos deseando el calor del cielo.
En recuerdos archivados de momentos olvidados, cuando nuevos ojos vean los dolores del pasado.
¿Dónde hallar las respuestas a nuestras interrogantes e inquietudes? No hay otro lugar que dentro de nosotros mismos... Sólo nosotros conocemos la razón de nuestras penas, sinsabores, dolores...
Sólo nosotros tenemos la llave para abrir nuestro corazón y dejarlo hablar, sólo nosotros tenemos el poder de dejar atrás el pasado y mirarlo con ojos nuevos sin culpas ni sabores amargos...
SUFRIMIENTO
Es posible que nada te cause tantos sufrimientos como tu miedo a sufrir.
Por temor a sufrir tu soledad, sufres el tormento de una mala compañía.
Por temor a sufrir el corte de una relación, sufres por años el infierno de una mala pareja.
Por temor a sufrir el peso de las responsabilidades del adulto, sufres de por vida el pesar de obrar como un niño inválido.
Por temor a sufrir a causa de tus errores, sufres las consecuencias del terrible error de no comprometerse ni jugarse nunca.
Por temor a sufrir el rechazo de los otros, sufres en tu soledad y tu aislamiento sin salir nunca hacia su encuentro.
Por temor a sufrir el que alguien no te quiera, sufres por comportarte tan huidizo o posesivamente, que logras que todos huyan y te dejen solo.
Por temor a sufrir una relación sexual no bien lograda, sufres por años la castración de una impotencia impuesta.
Por temor a sufrir en el infierno, sufres un infierno anticipado impidiéndote vivir en plenitud y libertad.
Por temor a sufrir el fracasar en tu empresa, sufres el terrible fracaso de no emprender ninguna.
Por temor a sufrir el verte sin dinero, sufres por no disfrutar del dinero que hoy tienes.
Por temor de sufrir porque tu hijo de un mal paso, sufres la pena de verlo sobreprotegido e inmaduro, incapaz de dar un paso.
Por temor a sufrir la pérdida del hijo cuando crece, sufres por verlo a tu lado fracasado.
Por temor a sufrir la despedida de tus muertos, sufres el dolor interminable de las muertes no aceptadas.
El temor sano al sufrimiento es una señal de alarma que suena a tiempo para que evites el dolor innecesario, el temor enfermo al sufrimiento es una alarma que suena siempre, te impide vivir y te causa sufrimientos evitables.
Que tu mirada sea mirada clara, sea mirada que transparenta el alma..
Que tu sonrisa sea sonrisa ancha fuerza que surja de adentro ganas que se contagian, buen humor que de sentido al quehacer de tu jornada...
Que tus palabras sean valientes palabras que no oculten la verdad y no teman proclamarla, que sean la voz de aquellos que ya no pueden alzarla..
Que tus manos sean manos entrelazadas, manos con otras tendidas, abiertas no solitarias... Manos unidas y fuertes que hoy construyan el mañana.
Que tu caminar sea compartida caminada que busque abrir junto a otros huellas de nueva esperanza, que tu camino acompañe el caminar del pueblo en marcha.
Que tu vida entera sea, para que valga la pena ser vivida... y no mal gastada.